¿Es «Malaquías» un sustantivo o nombre propio?

Cuestiones de lingüística, exégesis y traducción bíblica

A propósito del curso de griego koiné ya disponible, y del curso de hebreo clásico que iniciará a partir del mes de septiembre

Prof. Héctor B. Olea C. 

En lo que respecta a las versiones o traducciones de la Biblia, la palabra «Malaquías» ocurre sólo una vez, en el capítulo 1 versículo 1 del libro de la Biblia Hebrea identificado como Malaquías, como se puede observar en las siguientes versiones de la Biblia: 

Reina Valera 1960, Biblia de Jerusalén, Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras, Biblia Textual IV Edición, La Biblia Hebreo Español (de Moisés Katznelson), Reina Valera Actualizada 2015, Reina Valera Contemporánea  2011, Nueva Versión Internacional, Nueva Traducción Viviente, etc.

Sin embargo, en lo que respecta el texto hebreo, al texto de la Biblia Hebrea, la palabra que se ha traducido «Malaquías» en Malaquías 1.1, es precisa y exactamente la misma palabra que en el capítulo 3.1 del libro en cuestión se ha traducido «mi mensajero» en todas las versiones de la Biblia citadas más arriba.

Luego, cabe preguntar: ¿cuál es la palabra hebrea que se ha traducido «Malaquías» en el 1.1 pero «mi mensajero» en el 3.1?

¿Existe, al menos, algún elemento o factor que, desde el punto de vista morfológico, explique o justifique una traducción distinta en Malaquías 3.1 respecto de Malaquías 1.1 de la misma expresión hebrea, y viceversa?

¿Cómo se refleja esta problemática al momento de tratar de establecer y determinar, los comentaristas bíblicos, el posible autor del librito que tradicionalmente hemos conocido e identificado como «Malaquías»?

En primer lugar, la palabra castellana «ángel» es una transliteración (no traducción) de la palabra griega «ánguelos» que se usa en el Nuevo Testamento unas 176 veces, según el Nuevo léxico griego español del Nuevo Testamento, por Mackibben, Stockwell y Rivas, publicado por Editorial Mundo Hispano, undécima edición año 2002. 

En realidad, una traducción de «ánguelos», propiamente hablando, sería: «mensajero». 

En lo que respecta a la Biblia Hebrea, el término hebreo para «mensajero» es «malaj». 

Es «malaj» un sustantivo (no un nombre propio) que pertenece a la lista de los sustantivos que se encuentran en la Biblia Hebrea entre 200 y 300 veces, según la obra Lista de palabras de uso frecuente en la Biblia Hebrea, de John D. W. Watts, segunda edición, publicada por Eerdmans Publising Company, Michigan, 1983. 

En tal sentido, la simple observación de Malaquías 3.1 en la Biblia Hebrea nos permite constatar con claridad meridiana que la traducción aquí «mi mensajero», es precisamente la traducción del mismo sustantivo «malaj» (mensajero, sustantivo o nombre común)  con el sufijo de la primera persona común singular (yo, mi), exactamente igual que en Malaquías 1.1. 

Con relación a la pregunta de si existe algún elemento o factor que, desde el punto de vista morfológico, explique y hasta justifique una traducción distinta en Malaquías 3.1 respecto de Malaquías 1.1; la  respuesta franca y directa es que no. 

No existe, desde el punto de vista morfológico, una razón para asumir la expresión «malají» como un nombre propio en Malaquías 1.1 pero no en Malaquías 3.1. 

En otras palabras, no existe, desde el punto de vista morfológico, una razón para asumir la expresión «malají» sencillamente como «mi mensajero» en Malaquías 3.1, pero como un nombre propio en Malaquías 1.1.  

Consecuentemente, la expresión «malají» que se lee en el texto hebreo de Malaquías 1.1 y 3.1 (y de la cual se ha derivado el nombre «Malaquías»), en realidad no apunta a ningún nombre propio, sino que simplemente significa y debe entenderse (en ambos textos por cierto): «mi mensajero».

Respecto de la versión griega de la Biblia Hebrea, la Septuaginta, la palabra empleada para traducir la hebrea «malaj» es «ánguelos».

Luego, es preciso decir que la Septuaginta tradujo la expresión hebrea «malají» en la siguiente manera: con: «anguélu autú» o sea, «su mensajero» (el mensajero de él, el mensajero del Señor, su mensajero), en Malaquías 1.1; y con «ton ánguelon mu» (mi mensajero), en Malaquías 3.1.   

Consecuentemente, después de considerar el texto hebreo y el testimonio de la Septuaginta, es preciso decir que la tradicional traducción «por medio de Malaquías», en Malaquías 1.1 (Reina Valera 1960, Biblia de Jerusalén y otras versiones de la Biblia) no es acertada. 

La expresión hebrea «be-yad malají» que se lee en el texto hebreo de Malaquías 1.1 más bien significa «por medio (literalmente “en mano, por medio de la mano) de mi mensajero». 

La Septuaginta, por su parte, tradujo la expresión «be-yad malají» de manera muy acertada, pero con una pequeña diferencia. Mientras que la expresión hebrea «malají» tiene el sufijo de la primera persona común (masculina y femenina) singular «yo» (mi mensajero); la Septuaginta empleó el pronombre personal de la tercera persona masculina singular, «él», en caso genitivo), o sea, «en jeirí anguélu autú»: literalmente «en mano de su mensajero», «por medio de la mano de su mensajero».

Ahora bien, el que en Malaquías 1.1 la Septuaginta haya empleado el pronombre personal de la tercera persona masculina singular (“su mensajero”), en lugar del pronombre personal de la primera persona singular (“mi mensajero”) del texto masorético, nos invita a considerar tres posibilidades o hipótesis: 

La primera, el traductor griego tuvo de frente un texto hebreo distinto aquí al texto masorético, que tenía el sustantivo «malaj» con el sufijo de la tercera persona masculina singular («malajó»: “su mensajero”) y no con el sufijo de la primera persona común singular: «malají»: “mi mensajero”).

La segunda, el traductor griego tuvo de frente un texto hebreo que coincidía con el texto masorético, pero éste no lo entendió bien y por eso tradujo empleando el pronombre de la tercera persona masculina singular (el mensajero de él, su mensajero), en lugar del pronombre personal indicado por el sufijo de la primera persona común (masculina y femenina) singular empleado por el texto hebreo (mi mensajero).  

Observación: Esta segunda hipótesis carece de fundamento cuando observamos la traducción acertada que refleja la versión griega de la expresión «malají»: en Malaquías 3.1.

La tercera, el traductor griego deliberadamente corrigió lo que a todas luces parece ser un error de redacción en el texto hebreo. 

Me explico. El empleo del sufijo de la primera persona común singular (masculina y femenina: «malají»: “mi mensajero”) sólo es comprensible y admisible si se acepta que el autor del libro es «YHVH» (Adonay: el Señor).

Pero si en realidad el libro de Malaquías (generalmente fechado en el siglo V antes de nuestra era, alrededor del 450) es obra de un autor anónimo (hipótesis que domina en la academia y entre los comentaristas bíblicos); la redacción acertada sería en la tercera persona masculina singular: «malajó» (“su mensajero”), en concordancia con la versión griega. 

Por supuesto, a nuestro entender, la tercera hipótesis es la que más le hace justicia al contexto y redacción del libro. 

En conclusión, «Malaquías» no es un nombre propio en el contexto hebreo, y como tal no se lo encuentra en el Tanaj, tampoco en la Septuaginta.

Es, pues, «Malaquías», el resultado de una inconsistencia en la labor de exégesis y traducción bíblica, tanto en «Biblias católicas», como en «Biblias protestantes», incluso en versiones judías de la Biblia (por ejemplo, La Biblia Hebreo Español de Moisés Katznelson).  

Pero también es el resultado del peso y dominio de la tradición. 

Por otro lado, a manera de ilustración, paso a considerar la forma en que algunos comentaristas bíblicos han abordado la cuestión del nombre Malaquías en relación al posible autor del pequeño libro que nos ha llegado con dicho nombre.  

En la presentación del libro de Malaquías, Samuel Pagán en su obra Introducción a la Biblia Hebrea, publicada por CLIE (2012) observa: 

“Referente al profeta que dio origen y nombre al libro, desconocemos los detalles históricos, sociales y familiares. Incluso, hay intérpretes que piensan que más que un nombre propio, Malaquías es el título de alguien que es llamado a ser mensajero del Señor, pues en hebreo ese nombre malají, significa mi mensajero” (página 431).  

La Introducción al Antiguo Testamento, editada por Thomas Römer, Jean-Daniel Macchi y Christophe Nihan, publicada por Editorial  Desclée De Brouwer, S.A., 2008, plantea:   

“¿Cuál es la identidad del autor del libro de Malaquías? La falta de informaciones específicas permite al menos tres respuestas diferentes.

En primer lugar, unos consideran que Malaquías es un título anónimo (Vuilleumier, Smith). La Septuaginta, que vierte este nombre en Malaquías 1.1 por  «su mensajero», va en este sentido.

En segundo lugar, otros, considerando también que el nombre «Malaquías» no es un nombre propio, han tratado de identificar al profeta con un personaje conocido de la historia, como Mardoqueo o Esdras el escriba (Targum [ms de Reuchlin], Talmud de Babilonia, Megillah 15a). Siguiendo a una parte de la tradición judía, Jerónimo (PL 25, cols. 1542, 1557, 1570) y Calvino lo identifican con Esdras (Hill, Chary).

En tercer lugar, y otros piensan que Malaquías es el nombre propio del profeta. Este es el punto de vista mayoritario de la tradición judía (Talmud de Babilonia, Megillah 15a: «Pero los sabios dicen que Malaquias era su nombre propio»), así como de varios autores modernos (Chary, Verhoef, Glazier-McDonald, Hill), página 472.

El Comentario Bíblico Latinoamericano (tres volúmenes) publicado por Verbo Divino bajo la dirección de Armando J. Levoratti, año 2007; en la presentación del libro de Malaquías, afirma:    

“El nombre del profeta, Malaquías, ha intrigado a los comentaristas. No aparece en ninguna otra parte del AT. Teniendo en cuenta, además, que en 3.1 el Señor dice: «Voy a enviar a mi mensajero» = malkia (Malaquías), muchos autores piensan que el título tomó el término de 3.1 para dar nombre al profeta anónimo autor del poema. 

Es posible. Pero en ese caso, como bien lo vieron los LXX, el título tendría que haber sido «Palabra del Señor a Israel por medio de su mensajero (y no de mi mensajero)». Sea lo que fuere, Malaquías se ha convertido en el nombre del profeta autor del libro y en nombre propio utilizado tanto en el judaísmo como en el cristianismo”, volumen 2, página 583.

Una necesaria observación. No puedo pasar por alto que la transliteración «Malkia» (del hebreo «malají») que leemos en el citado Comentario Bíblico Latinoamericano, es a todas luces desacertada e inadmisible, así como el pretender hacer igual el hebreo «malají» a «Malaquías».   

Por otro lado, quiero terminar la cita de comentaristas bíblicos apelando a las oportunas y acertadas palabras de José Luis Sicre, en su obra Profetismo en Israel, publicada por Verbo Divino, año 2005, cito:

“El Tárgum identificó a este profeta anónimo con Esdras. San Jerónimo siguió esta opinión. Pero, aunque el librito ofrezca algunos puntos de contacto con la actividad de Esdras, existen también discrepancias: por ejemplo, en la actitud ante los levitas. Bulmerincq lanzó la hipótesis de que el «mensajero» de 3.1 era Esdras, y el autor del libro un ayudante suyo, que colaboró con él en la reforma. Tampoco esta opinión ha sido aceptada por los comentaristas. 

Es preferible reconocer que no sabemos quién escribió estas páginas”, página 359.    

Luego, si con humildad nos ponemos del lado de la postura del señor José Luis Sicre respecto del anonimato del autor del libro tradicionalmente conocido como «Malaquías»; pienso que resistiremos la tentación de asumir la expresión hebrea «malají» como un nombre propio, no nos sentiremos con la obligación de asumirla como un nombre propio, y podremos traducirla de una forma más consistente en las dos únicas veces en que se la  encuentra: 1.1 y 3.1.

Finalmente, después de todos los factores considerados y expuestos, concluimos que, en primer lugar y, en sentido estricto, la expresión «malají» no es un nombre propio, y que sencillamente debe traducirse: «mi mensajero» en los dos textos en cuestión, siguiendo el texto hebreo, por supuesto.

Además, como muy acertadamente observa Pedro Jaramillo Rivas al presentar el libro de Malaquías: “Es verdad que los antiguos exégetas defendieron que podría tratarse de una abreviación de Malʼakijahu o de Maleʼakija, que significan «Yahvé es mi mensajero», pero ¿habría existido nunca un judío tan atrevido que osase utilizar un nombre con ese significado?” (Comentario al Antiguo Testamento, Volumen II, La casa de la Biblia, 1997, página 387).   

En segundo lugar, una traducción acertada de los dos textos en cuestión debe ir en la siguiente línea:

Malaquías 1.1: «Oráculo (mensaje) de la palabra del Señor a Israel por medio de mi mensajero».

No obstante, es comprensible y hasta preferible la redacción griega (¿corrección griega?): “Oráculo (mensaje) de la palabra del Señor acerca de Israel por medio de su mensajero”.

Malaquías 3.1: «He aquí yo envío mi mensajero».

Respecto de este último texto, coinciden muy bien la redacción hebrea «malají» (“mi mensajero”) y la griega «ton ánguelon mu» (“mi mensajero”).  

¡Hasta la próxima!